Desarrollo de la comunicación en niños no verbales con Autismo

 

Terapeuta de Lenguaje Iselith Landinez.- La comunicación y el lenguaje como medios de interacción social en los niños con diagnóstico de Trastorno del espectro autista (TEA) se encuentran significativamente alterados, observándose diversas manifestaciones que van desde un desarrollo lingüístico acorde en el aspecto formal pero con fallas de calidad en el área pragmática (uso social de lenguaje) hasta una mínima comunicación o ausencia total de la misma. Está ultima característica es propia de los niños no verbales con TEA, quienes presentan poco o ningún interés en interactuar con el entorno, en ocasiones aun incluso para satisfacer sus necesidades. En estos casos es de suma importancia desarrollar la comunicación mediante la implementación de diferentes estrategias y recursos que permitan propiciar y mejorar progresivamente el acto comunicativo, y qué mejor contexto que el del hogar en el que la familia y cuidadores pueden utilizarlos.
Por esto ofrecemos a continuación una recopilación de recomendaciones, adaptadas y validadas a través de la experiencia en el trabajo con niños de estas características, que pueden emplearse en la cotidianidad, para desarrollar puentes de comunicación entre el niño y sus cuidadores:
Otórguele intención y significado a las acciones que realice el niño, aunque en ocasiones su comportamiento se considere sin un propósito especifico, es importante, validar sus movimientos y verbalizaciones, aunque no sean palabras reales, para de esta forma incrementar la intención de comunicación.

Utilice juegos corporales y el contacto físico, para buscar respuestas bien sea de agrado o rechazo.

Cree rutinas sociales para facilitar el intercambio comunicativo. Realice juegos por turnos, al inicio turnos cortos de espera.

Elogie y refuerce sus aproximaciones comunicativas respondiendo inmediatamente para que éstas se mantengan e incrementen.

Adapte su nivel de lenguaje al dirigirse al niño reduciéndolo a palabras simples o frases cortas, cuando se dé una orden, evitando así sobrecargas verbales.

Provoque conductas de anticipación, a través de una actividad de su interés, por ejemplo: cantar una canción con movimientos y luego de varias oportunidades de ejecutar las acciones de forma completa detenerse y esperar alguna señal del niño para continuar.

Utilice tiempos de espera, haga pausas en momentos precisos durante una situación de interacción y espere la respuesta del niño. Por ejemplo cuando esté a punto de abrir o entregar un alimento u objeto de su interés, interrumpa y mire al niño en actitud expectante, durante la pausa se le brinda la oportunidad de mostrar cualquier intento de comunicación, para pedirle que abra o entregue el elemento, bien sea mediante el contacto visual, una seña, o un ademán.

Genere situaciones comunicativas forzadas, inicialmente aprovechando elementos que motiven al niño, como por ejemplo, soplar burbujas, luego cerrar el recipiente para que cuando el niño desee repetir, tenga que dirigirse al adulto para buscar ayuda. Igualmente con situaciones de desagrado, esconder algún objeto que le interese o situar su juguete favorito fuera de su alcance, y de esta forma crear situaciones que estimulen la comunicación.

Interrumpa una secuencia cotidiana en la que el niño esté participando activamente, de modo que al ser interrumpido en su actividad no pueda continuarla si no responde a la demanda comunicativa del adulto. La interrupción se puede realizar de varias maneras por ejemplo bloqueando pasivamente la acción que realiza, sobre todo si son acciones que le gustan mucho como construir una torre de tacos o alinear carros.

Ofrézcale oportunidades de aprendizaje dándole problemas a solucionar, como intentar colocarle alguna prenda de vestir en un lugar que no corresponde dándole un objeto que no sea el adecuado para realizar la actividad por ejemplo un lápiz en lugar de un cepillo de manera que el niño se vea obligado a comunicarse para resolver la situación.

Emplee el trabajo en “off”, este recurso consiste en actuar en cierto momento por el niño, ejecutando la acción que se espera de él colocándose detrás y dirigiéndolo para que participe en alguna actividad o se comunique con otra persona.

Aproveche la fortaleza del canal visual del niño con TEA, apoyándose en la comunicación alternativa (imágenes, símbolos, entre otros).
Como padres y cuidadores el abordaje comunicativo en niños no verbales no suele darse en el tiempo que esperamos; sin embargo, es importante tener una mirada en positivo y conocer a nuestros niños para apreciar las pequeñas variaciones cotidianas durante la realización de las actividades presentadas, que tal vez para otros no son perceptibles, pero que para nosotros serán señal de cambios en la comunicación.

 

Fuente: invedin.org

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