Navidad con un niño con autismo en casa

La Navidad es una época muy esperada, especialmente por lo más pequeños, pero para un niño con autismo puede suponer mucha ansiedad. El cambio en las rutinas, los cambios en la alimentación, los lugares atestados de gente, luces y ruidos y la excitación de otros niños les puede provocar crisis y altos niveles de estrés. Aunque cada niño tiene unas necesidades distintas, existen algunas estrategias que pueden ayudarnos a pasar una Navidad agradable.

Little kid’s feet

Días de Navidad

Mantener las rutinas: en general, es conveniente mantener en la medida de lo posible la rutina en las principales actividades del día como levantarse y acostarse a la misma hora, hacer las comidas a la misma hora, etc.
Cambios en la alimentación: podemos ir introduciendo algunos alimentos con antelación en su dieta o bien tener en casa su alimentación de siempre, ya que las personas con TEA suelen ser reacias a los cambios en la alimentación.

Adelantarle las situaciones: para reducir el estrés, también es recomendable adelantarle las situaciones y los lugares en los que se va a encontrar. Hacer un libro de recuerdos del año anterior con las actividades que se hicieron, las personas con las estuvo el niño, los lugares, etc. Utilizar historias sociales, que se pueden encontrar ya hechas en páginas web como ésta. Sin embargo, debemos tener en cuenta que si insistimos mucho con la anticipación, podemos crearle más ansiedad por la espera.

Aprender de las situaciones pasadas: tomar nota de las situaciones o comportamientos (suyos o de otras personas) que le produjeron ansiedad para tratar de evitarlas o controlarlas al año siguiente.
Implicarlo en la preparación de las fiestas: con un calendario de Adviento, yendo a hacer compras o colocando la decoración. Poner la decoración poco a poco, similar cada año y dejar algún espacio sin decorar. Establecer normas claras sobre los adornos que se pueden tocar y los que no, o evitar adornos que se puedan romper.

Evitar las aglomeraciones: en función de las características del niño, puede no ser una buena idea llevarlo a centros comerciales, a ver fuegos de artificio o cabalgatas de reyes, ya que el ruido, las luces y las aglomeraciones pueden ser demasiado estresantes para ellos.

Regalos
Cuidado con las sorpresas: a algunos niños no les gustan las sorpresas, por lo que es recomendable anticiparle lo que a ocurrir, por ejemplo, con los regalos: practicar abrir los regalos, entregar regalos y recibirlos, esperar el turno y aceptar regalos que no nos gustan. En función del niño, puede ser adecuado no envolver los regalos o decirle lo que contienen los paquetes.

No crear falsas expectativas: no debemos darle esperanza de regalos que no va a recibir. Si no le vamos a comprar algo concreto que quiere, es mejor decirle que no a decirle que quizá se lo compremos, ya que crearemos falsas expectativas y después la decepción será mayor.

Evitar las obsesiones: cuando un niño quiera un regalo con muchas ganas, podemos limitar el tiempo o las veces que se puede hablar de eso cada día a través de un sistema de tiempos o de fichas, con el objetivo de evitar que se convierta en una obsesión.

Las visitas y el resto de la familia
Familia a la que no vemos a menudo: si el niño va a recibir visitas de parientes con los que no tiene relación a menudo, es bueno explicarles a los familiares las cosas que el niño tolera y las que no, y darles algunos consejos para relacionarse con él; así como hablarle de las personas que nos van a visitar con antelación y enseñarle fotos si es posible.

Si el pariente al que no ven a menudo somos nosotros: lo mejor que podemos hacer es preguntar a los padres lo que debemos o no debemos hacer o el tipo de regalo que más conviene. Ellos son quienes mejor conocen al niño y nos orientarán.

Prever un momento de tranquilidad: como una habitación donde pueda alejarse de los invitados por un tiempo. En función de la capacidad de autocontrol del niño, podemos también enseñarle a él mismo a identificar el momento de ansiedad y retirarse a un lugar tranquilo.

No debemos descuidar a los hermanos: para ellos también es un día de fiesta y quieren celebrarlo. Se pueden reservar los momentos de más bullicio para los otros hermanos mientas el niño con autismo realiza otra actividad más tranquila.

En resumen, es importante conocer al niño y adaptarnos a él, ya que cada persona con autismo es diferente y no siempre van a funcionar las mismas estrategias con todas ellas. Sin embargo, lo más importante de todo no es que la Navidad sea perfecta como en los anuncios, sino que cada familia la pueda disfrutar a su manera.

 

Fuente: autismogalicia.org

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